Gracias, Amazfit… y perdón. (Esta no es una reseña del T-Rex 3 Pro de 44 milímetros)

Amazfit T-Rex 3 Pro en la muñeca mostrando pantalla activa con hora y métricas

Esto no es una reseña y no, no es un video (ni texto) patrocinado.

Me explico, desde que comencé a correr —aunque decir “correr” sea quizá muy pretencioso de mi parte, porque mi ritmo para muchos runners seguramente califica de caminata— hay dos aparatos que son básicamente mis compañeros fieles, mis compañeros constantes.

Uno, los audífonos de conducción ósea; y lo segundo, el reloj. Los audífonos, porque sudo a mares. Y necesito unos audífonos que no se malogren después de la primera carrera porque no resistieron tanta agua.

Y así como para los audífonos necesitaba algo que resista perfectamente la humedad, para el reloj necesitaba un par de requisitos importantes. Que sea preciso e indestructible. ¿Por qué indestructible? Porque soy un torpe crónico.

Diariamente golpeo los brazos con lo que se les ocurra. El dintel de la puerta, las paredes, árboles, lo que sea que con lo que pueda cruzarme voy a golpear el brazo.

Y muchos de estos relojes inteligentes son precisos pero son delicados. Tienen un cristal que por más nombres que les puedan poner está muy expuestosy al menor movimiento torpe de alguien torpe como yo podría acabar en una tragedia. En una tragedia que te puede costar 300 dólares, 400 dólares.

En esa búsqueda me encontré con el T-Rex 2 de Amazfit. Un reloj preciso pero especialmente resistente. Resistente a golpes, temperaturas, lo que sea.

Y eso me dio la confianza de que podría ser resistente a una fuerza torpe de la naturaleza: a mí. Así que fui por ese reloj.

El T-Rex 2 me acompañó en demasiadas carreras. En toda la evolución de pasar de 10 minutos por kilómetro a mis 6 minutos por kilómetro actuales. Magnífico, preciso, indestructible, maravilloso.

Y así la duda era: ¿podía haber algo realmente mejor que el T-Rex 2? Sí, resulta que sí. El T-Rex 3 Pro. Y en septiembre de 2025 Amazfit me contactó para poner a prueba este reloj.

Primero por un asunto interno, darles feedback de cómo se comportaba antes de su lanzamiento. Así que tuve muy buen tiempo para ponerlo a prueba, checarlo tanto a nivel del equipo mismo como del software. Y es una joya.

Es todo lo que amaba del T-Rex 2, pero potenciado. Y se pueden decir muchas cosas. Pero esta no es una reseña.

Amazfit, claro, no lo sabía, pero me envió el reloj para mi cumpleaños, en el mes de mi cumpleaños. Pensaba yo hacerles una reseña, mostrarles las capacidades, lo maravilloso que es este reloj, lo mucho que me encanta, una vez que se lanzaran el dispositivo.

Pero pasaron los meses, la inacción, la inercia de la inacción. Y aquí estamos.

Y yo sé que formalmente no le debo nada a Amazfit. Ellos simplemente me dieron este reloj para que yo lo probara y les diera feedback. Se los di y me quede con el reloj. Y soy muy feliz.

Pero sí, me siento muy agradecido. Porque es el reloj perfecto. El timing fue perfecto. Gracias Amazfit.

Y perdón por la demora.

Retrato del periodista José María "Chema" Salcedo hablando frente a un micrófono en una conferencia. Viste una casaca de cuero negra, lentes de marco rojo y gesticula con las manos. Previous post Recordando a Chema

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